viernes, 1 de julio de 2011

Naziritas, yoguis y demás.

Me permitiréis unas reflexiones acerca del aspecto de las personas.

¿Qué aspecto pensáis que tendría el Maestro Jesús de Nazareth cuarenta días después de ayunar en el desierto, sin cortarse la melena ni la barba y sin lavarse?

Lo esencial es invisible a los ojos.

Hace miles de años, los llamados 'nazaritas' hebreos se dedicaban a la Divinidad y vivían de limosnas, hacían voto de no cortarse el pelo. Se lo sujetaban en largos mechones, muy parecidos a las actuales rastas. Oraban y vivían sin trabajar.

Hace miles de años, los yoguis dedicados a Shiva hacían (y hacen) algo casi idéntico: practicaban la meditación y la oración, hacían voto de no cortarse el pelo y se lo sujetaban en largos mechones. Vivían sin trabajar, sólo concentrados en la realidad espiritual.

Y hace muchos cientos, un par de miles de años, los ascetas Derviches y Sufíes vivían y viven de la realidad espiritual, cantando y recitando el Nombre.

Las culturas en que sucedían estos fenómenos eran aquellas en las cuales existían unas normas muy estrictas y rígidas. mandamientos, tabúes, deberes... Sin embargo, quien buscara la Verdad debía saber que estaba más allá de los convencionalismos.
Y esas culturas sólo sobrevivían gracias a esas válvulas de escape de las tensiones sociales.

El Maestro Jesús estuvo con los 'nazaritas' hebreos. Luego volvió entre l@s suy@s a explicar lo que había descubierto en sus 'experimentos con la Verdad' (por usar la frase de Mahatma Gandhiji.

Naturalmente, ahora somos muy modernos. Nos gustan l@s Maestr@s limpitos, de palabras políticamente correctas.

Pero hemos de ser conscientes de que en el Camino hacia el descubrimiento de la verdad espiritual, lo Invisible, lo Esencial, hay fases en que el o la buscadora se sitúa al margen de lo establecido.

No debemos olvidar este hecho al juzgar a nuestr@s jóvenes, y no tan jóvenes. En el sistema actual no caben los yoguis ni las yoguinas, ni los pelos extralargos, ni l@s que parecen improductiv@s. Claro que este sistema actual condena al hambre y a la muerte al ochenta por ciento de su población, con lo cuál no es un gran referente de lo que está bien, ¿verdad?.

Esa gente bienpensante a la que desagradan las plazas llenas de personas 'al margen del sistema' deberían pensar que si alguna vez el Maestro Jesús se cruzase con ell@s, quizá no iría todo lo limpio que desearía, ni todo lo bien alimentado.

No estoy insinuando que el Maestro sea un okupa. Pero lo esencial es invisible a los ojos, y es aconsejable no dejarse llevar por las apariencias. Casi siempre engañan.

No son idealistas de pelos largos quienes están llevando el Mundo a su autodestrucción.
Personalmente me gusta la gente bien lavada y arreglada, pero ello no siempre es posible. Las circunstancias a veces nos pueden.

Además, la juventud necesita desafiar al entorno para crecer en salud. Las antiguas 'ceremonias de paso' consistían en superar pruebas y ser reconocid@ como adult@ por la Comunidad. Y esas verdades están escritas en nosotr@s por millones de años de evolución. La civilización debe asumir este hecho. Y debe conceder a sus jóvenes la oportunidad de madurar san@s.

Nuestra Sociedad hace creer a sus jóvenes que no importan, que les da igual. Que no tienen opciones. Y eso destruye la esencia de lo que nos hace seres humanos.

Sí importan. Importan sus ideas, su voluntad y su decisión. Y deben tener su opción de futuro.
Sin recortes.
Y van a tener que salvar el Planeta, ya que nosotr@s no hemos sabido. Ayudémosles.

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