lunes, 5 de octubre de 2015

Infinitas posibilidades, ¿algún milagro?

     (Me gustaría reproducir en este blog la última entrada de mi otro blog, monográficamente dedicado a la Filosofía y Ética que se podría extraer de la Física Cuántica - 'la última frontera')


     Según Richard Feynman, las funciones de onda de cada partícula del Universo recorren todos los espacio tiempos posibles, y las ondas se suman o restan, hasta definir una sola.
     Para los objetos grandes, las funciones de onda siguen las posiciones más probables para todas sus partículas.

     Como éstas se corresponden con las leyes que dedujo Newton, los objetos grandes del Universo parecen componer un mundo razonable, sólido y estable. Las funciones de onda de todas las partículas se cancelarían mutuamente, dejando sólo la más probable.

     Entre las infinitas posibilidades del Universo, están aquellas en las cuales usted gana cientos de millones a la lotería. Es una probabilidad.
    También, aunque ofenda al sentido común, existe la posibilidad en que yo me levito por encima del suelo y dejo asombrados a los demás.

     Son posibilidades un poco más probables que las necesarias para que
usted se vuelva un ser azul de dos metros y yo viaje junto a extraterrestres en un Ovni.

     Son posibilidades (probabilidades) muy bajas, pero existen entre las infinitas posibilidades de un Universo según Feynman (que tiene muchas probabilidades de responder a las leyes de la Física Cuántica.)

     Eso significa que usted y yo tenemos una infinita libertad. Existen todas las posibilidades. Sólo hemos de averiguar cómo decantar las probabilidades de nuestras partículas a nuestro favor.

     Naturalmente, podemos actuar en el mundo, modificando las probabilidades. Si aprendemos idiomas, nuestras probabilidades de trabajar en turismo u hostelería se incrementan. Si nos alimentamos bien, tenemos muchas probabilidades (no todas) de estar sanos.
     Podemos así ir sumando probabilidades mediante la acción normal, antes de apelar a los milagros ( lo de mi levitación parece algo más difícil).

     ¿Existe la posibilidad de manejar a voluntad la función de onda de nuestras partículas? En principio parece difícil, pero, dado que las partículas individuales parecen responder a las espectativas de los que hacen los experimentos... ¿ habría un estado futuro del desarrollo humano en que podamos manejar esas posibilidades y obtener así resultados que parecerían milagrosos?
     O, por expresarlo de otra forma, ¿acabará la Ciencia justificando razonablemente los milagros?


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