jueves, 8 de agosto de 2013

Una canción del Subcomandante Marcos cantada por Joaquín Sabina


Y es hasta buena!


Tal día como hoy, 8 de agosto, pero de 1879, nació Emiliano Zapata. (Anenecuilco, Morelos, 8 de agosto de 1879 - Chinameca, Morelos, 10 de abril de 1919).

Es de sobra conocida su vida, y quien no la conozca, se puede informar en http://es.wikipedia.org/wiki/Emiliano_Zapata o en http://www.biografiasyvidas.com/biografia/z/zapata.htm

Mi reflexión es la siguiente: hubo una revolución por la justicia, pan y trabajo, y ahora ¿cómo está el país?
Mire usted a Francia. Hubo una revolución, ¿y cómo está el país?
Mire a Rusia. Hubo una revolución, ¿y cómo está ahora el país?

El sistema que gobierna el mundo ha superado la revolución, y los países que tanto sacrificaron por alcanzar un sistema más justo, están inmersos en el mismo caos capitalista y consumista (valga decir, egoísta y codicioso).

Y es que cambiando las estructuras, éstas volverán a su cauce al cabo de unos años. Porque el ser humano es el mismo, con los mismos defectos, y cualquier sistema será malo en mano de malas personas. 
Quizá es necesario cambiar las estructuras, pero no se engañen: si no ha cambiado el código ético de la mayoría de las personas, las nuevas estructuras servirán al egoísmo y a la codicia de nuevo.

Una persona o un grupo de personas puede tomar una postura vital frente a agresiones que les ponen en el límite de la supervivencia, pero es la educación subsiguiente la que dejará un legado de valores a seguir, marcará un camino, señalará un horizonte. 

No son las armas, son las escuelas.
No son las balas, es la ética.

Los y las sucesores de Emiliano Zapata (se hacen llamar zapatistas) han levantado escuelas, han arraigado unos valores morales y éticos. 
Han sembrado un ejemplo.

Estoy convencido de que el caos en México sólo lo puede remediar la ética.
No hay tráfico de drogas si nadie compra drogas.

Finalmente, como siempre, todo descansa en la mayoría. 
Si la mayoría es ética, moral y decente, el país será decente y las estructuras, incluso las malas estructuras, servirán a la justicia. 
Si la mayoría es inmoral y sin valores éticos, no importa qué revoluciones hagamos, no importa lo buenas que sean las estructuras impuestas, acabarán sirviendo a la corrupción y al crimen.

No son las armas, son las escuelas.
         No son las balas, es la ética.      

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