martes, 25 de junio de 2013

¡Oh Capitán, mi Capitán!



¡Oh Capitán, mi Capitán!

terminó nuestro espantoso viaje,


el navío ha salvado todos los escollos,


hemos ganado el premio codiciado


ya llegamos a puerto, ya oigo las campanas


ya el pueblo acude gozoso,


los ojos siguen la firme quilla


del navío resuelto y audaz;


mas ¡Oh corazón, corazón, corazón !


¡Oh, las rojas gotas sangrantes !


Ved mi capitán en la cubierta


yace frío y muerto.


¡Oh Capitán, mi Capitán!

levántate y escucha las campanas;


levántate, para ti flamea la bandera,


para ti suena el clarín,


para ti los ramilletes y guirnaldas engalanadas,


para ti la multitud se agolpa en la playa;


a ti te llama la masa móvil del pueblo;


a ti vuelven sus rostros anhelantes;


¡ Ea Capitán!


¡Padre querido!


¡Que tu cabeza descanse en mi brazo!


Esto es un sueño: En la cubierta yace frío y muerto.


Mi Capitán no responde

sus labios están pálidos e inmóviles


mi padre no siente mi brazo,


no tiene pulso ni voluntad,


el navío ha anclado sano y salvo;


su viaje, acabado y concluido


de horrible viaje el navío victorioso


llega con su trofeo,


¡Exultad, oh playas, y sonad, oh campanas!


mas yo con pasos fúnebres recorro la cubierta


dónde mi Capitán yace frío y muerto.




Walt Whitman

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