lunes, 7 de enero de 2013

El 6 de enero del año 20006






Es la fecha de la muerte de la Comandanta Ramona:

'La Comandanta Ramona (Chiapas; 1959San Cristobal de las Casas; 6 de enero de 2006) fue una mujer indígena tzotzil y comandante delEjército Zapatista de Liberación Nacional de Chiapas, México, que falleció el 6 de enero de 2006 a causa de cáncer en el riñón.

En 1993, la Comandanta Ramona y la Mayor Ana María consultaron ampliamente a las comunidades indígenas Neozapatistas, sobre la explotación de las mujeres, y seguidamente redactaron la Ley Revolucionaria de Mujeres. El 8 de marzo de ese año se aprobó dicha ley.

Durante el levantamiento zapatista fue la encargada de dirigir desde el punto de vista estratégico la toma de San Cristóbal de las Casas el 1 de enero de 1994. Participó en los Diálogos de San Andrés, y fue la primera representante zapatista en llegar a la Ciudad de México en 1996'.
(http://es.wikipedia.org/wiki/Comandanta_Ramona)

'Fue ella, con su 1.40 de estatura quien destrabó una de las fase más críticas del segundo diálogo con el gobierno federal, en octubre de 1996. Su salida a México se aprovechó para tratar su enfermedad. Le transplantaron un riñón de su hermano y con él en el cuerpo sobrevivió, luchando siempre, casi diez años más. "Ella solita en su municipio autónomo", decían en broma sus compañeros más allegados.

Ramona era bordadora de telares y sueños. Sus manos eran mágicas, como las de todas las mujeres de los Altos. Cuentan las religiosas que la cuidaron durante su convalecencia en el Distrito Federal que pasaba las tardes con hilos entre las manos, estudiando (pues casi era analfabeta) y aprendiendo un poco de castilla. Escuchaba noticias y compartía con sus visitas las historias de su lucha. A algunas mujeres que la cuidaban les enseñó a tejer pulseritas y a otras les regaló blusas de colores hechas con sus propias manos'.

Aquella noche de octubre de 1996 sus ojitos se cerraban de cansancio. En su pequeña y austera habitación dentro de la catedral de San Cristóbal de las Casas, la comandanta Ramona no entendía por qué había tanta gente afuera vitoreándola, llevándole serenatas y flores toda la noche. "No sé por qué me quieren", dijo con un tímida sonrisa, sentada a la orilla de una cama individual, apretando entre sus manos morenas una rosa de papel crepé que por la mañana le entregara el subcomandante Marcos en la comunidad de La Realidad, al despedirla.

Ramona luchó por más de veinte años en las filas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (ezln) como parte del Comité Clandestino Revolucionario Indí-gena (ccri), órgano colegiado y supremo de la organización zapatista. Sorprendida, nerviosa, cargando en sus espaldas con la gran responsabilidad de ser la primera za-patista que cruzaba el cerco militar y salía de la zona de conflicto a decir su palabra en la ciudad de México. Ella, solita, ante decenas de miles de indígenas, trabajadores, campesinos, estudiantes y, sobre todo, mujeres del campo y la ciudad que hicieron de ella un símbolo de su propia lucha, un espejo de su propia rebeldía'.
(http://www.jornada.unam.mx/2006/01/16/oja105-gloria.html)

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