miércoles, 5 de diciembre de 2012

Chile, México, Barcelona

En todas partes los y las estudiantes que reclaman lo mínimo de lo mínimo, Educación asequible a las clases humildes, Educación de calidad, Democracia, se ven reprimidos duramente y tratados como criminales.

La Dictadura enseña sus dientes: no quiere obreros cultos, no quiere manifestaciones recitando a Galeano. No quiere presos que puedan invocar sus derechos, o cantar como Víctor Jara.

No quieren las élites, en todas partes del Mundo, que el Pueblo se rebele, ni que lea, ni que estudie.

Pueblo ignorante, buen esclavo.

En las manifestaciones de Barcelona, Madrid, en las de México ahora, donde se clama contra el fraude, y, ahora en España, donde la riqueza cultural de sus pueblos se ve relegada a un cuarto puesto, donde no se quiere que las nuevas generaciones aprendan catalán, euskera, gallego (ni, por supuesto, bable o aranés).

Parece absurdo, y será porque lo es, que el idioma propio de un lugar esté cuatro puntos por detrás de idiomas de otros países. Que el sistema educativo apueste por formar a los y las estudiantes para que emigren a países donde se habla inglés o francés, o alemán. Quizá es práctico, aceptando que seamos de tercera categoría, en lugar de apostar por formar profesionales de calidad.
La Educación en España hoy apuesta por la resignación. La de las clases humildes, claro. Lo mismo que se apuesta por recortar el patrimonio de las clases más desfavorecidas, en lugar de cortar por arriba, los sueldos más grandes.
Educación privada: para quien puede pagarla (sus hijos e hijas, no los nuestros)
Educación centralista, en castellano. Ignorando la realidad de gran parte de un país.

De nuevo clasismo.
De nuevo elitismo.

Desigualdad, un problema mundial.
Eso si, sólo un problema de pobres y para pobres.
Se empieza así y se acaba como el PRI

Solidaridad con México hoy, Chile, y l@s presos políticos.

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