lunes, 1 de octubre de 2012

Hubo un tiempo frío y gris...

... En que sabíamos que si nos cogían, podía pasar cualquier cosa.
En que inventarían mentiras, y nos culparían arbitrariamente de cualquier cosa.
Sabíamos que si nos cogían, seríamos torturad@s y golpead@s y después, sangrando, seríamos llevad@s a prisión.
Sabíamos que quienes quemaban las librerías donde vendían 'libros rojos' eran policías de paisano, y que sería inútil reconocerlos en las 'ruedas de reconocimiento'.
Eran tiempos fríos y grises.

Tiempos que ya pasaron.
Tiempos en que no podías hablar en catalán, ni en euskera, ni llevar una camiseta que pusiera PC ('Me llamo Pepe Corominas, ¿qué pasa?', como en el chiste de Perich).

Tiempos en que sabías que si te paraban por la calle te podían detener arbitrariamente. No como ahora.
Tiempos en que manifestarse era un delito, no como ahora.
Tiempos en que la policía siempre tenía razón, y el detenido 'algo habría hecho'.
No como ahora.
Ahora estamos seguros de que si una sindicalista es acusada de intentar quemar la Bolsa de Barcelona delante de cien mil personas, seguro que es verdad.
En que sabemos que si un joven es detenido en un hospital por llevar rastas, seguro que si ha intervenido en los altercados que han sucedido a kilómetros de allí y que, a pesar del testimonio del Alcalde de Barcelona y de los médicos forenses, si la policía dice que es culpable, lo es sin duda ninguna, y así lo piensa el juez o jueza.
Sabemos que si dos jóvenes denuncian una red de corrupción en su revista y son denunciados, seguro que han insultado a alguien, o se inventan cosas, porque los jóvenes periodistas no tienen idea de sus derechos y deberes, porque los recortes han impedido que recibieran en la Facultad la educación pertinente, y por ello no saben que si editan un libelo pueden ser denunciados. Y por eso, porque son seguro culpables, el caso no ha salido en ningún medio de comunicación 'serio' (o sea, masivo).

Hubo un tiempo frío y gris en que vivíamos sin derechos, bajo una Dictadura (que algunos prefieren llamar 'el anterior régimen', como si de comer verduras se tratase).

Tiempos de palizas y miedo.
No como ahora.

No como ahora, porque entonces sólo se trataba de ideología, y por eso esos tiempos derivaron hacia los derechos de reunión, manifestación y asociación.
Y ahora no se trata de ideología, sino de dinero.
Y PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO.

Cuando el dinero habla, la democracia demuestra ser una pose de 'modernismo'. El Estado de Derecho olvida El Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos (http://es.wikipedia.org/wiki/Pacto_Internacional_de_Derechos_Civiles_y_Pol%C3%ADticos), porque el dinero y el mercado parece ser la deidad en cuyo altar el mundo ha decidido inmolar a sus ancianos y ancianas, la Salud de trabajadores y trabajadoras, la Educación de sus niños y niñas, la Libertad de sus espíritus, almas y cuerpos, la Vida sobre la Tierra y el Ecosistema todo.

El dinero parece justificarlo todo. Puedes engañar a tu pareja por un millón de dólares y a todos les parece bien, pero te criticarán si lo haces por amor, o por simple amistad.
Puedes salir en la tele y contar las intimidades más íntimas si es por dinero.

Unos grupos privados pueden expoliar la riqueza de todo tu país, si lo justifican con argumentos económicos.

No como antes, en tiempos en que personas honestas y buenas arriesgaban su vida por principios, por amistad, por los Derechos de las personas que vivían junto a ell@s.
Tiempos en que ancianos pobres daban sus últimos alimentos a partisanos y partisanas que iban a morir por la vida de sus nietos.
Tiempos en que personas eran conducidas a campos de concentración por decir la verdad, por no negar su religión o su etnia, por mostrar solidaridad con l@s perseguid@s.
Tiempos en que el dinero sólo era algo que servía para comprar unos pasaportes falsos en Berlín, o la vida de l@s prisioner@s en Polonia.
O un café en una cafetería de moda, en cuyos baños podía un@ lavarse y disimular que no tenía hogar, que vivía clandestinamente.
O intercambiar documentos por marcos. O entregar las listas de personas deportadas.

Tiempos fríos y grises, pero tiempos verdaderos y vivos.

No como ahora.


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