martes, 26 de junio de 2012

Organizarse, crear, cambiar.

Hay un gran descontento en la sociedad.
Hay movimientos diversos que intentan crear un nuevo modelo de sociedad.
Hay colectivos diversos, diferentes formas de pensar, diversa ideología.
¿Qué establece la diferencia entre un conjunto de descontent@s y un proyecto de sociedad? Sólo un substrato común.
Es ya comentado que el punto débil del 15M y movimientos parecidos es la diversidad de opiniones.
¿Formamos un pueblo, o sólo somos un grupo?
Las comunidades que consiguen organizar un modelo de sociedad son aquellas que aceptan unas normas, más o menos libres, pero claras y para tod@s: normas universales de conducta dentro de su grupo.
El día en que el Pueblo acepte unas normas universales, ese día gobernará.

¿Cómo se hicieron con el poder determinadas ideologías (religiones o partidos políticos)? Pues imponiendo como 'indiscutibles' unas normas comunes, creando un substrato ideológico.

Las comunidades indígenas tienen un substrato cultural común. Las mujeres zapatistas pudieron exigir que se evitasen las borracheras y se penasen con cárcel porque en su cultura la dignidad personal se veía mermada al perder el control de un@ mism@ con el alcohol (lo mismo que entre la Comunidad Cosaca).
Igualmente, corretear tras las mujeres está penado con cárcel.
Dile tú a cualquier joven anarquista de aquí que no puede emborracharse o ligar cuanto quiera, y verás lo rápido que huye de esa comunidad. (Ni hacer las necesidades en el monte les dejan).

Hay reglas, reglas estrictas, y una autoridad moral suficiente para que no sea necesario cuestionarlas (y además son de sentido común para las personas con sentido común que quieren vivir en comunidad ordenadamente). Esa es la fuerza moral de su comunidad. Por ejemplo en el tema de las relaciones sexuales. Una pareja puede convivir sin casarse siempre que la comunidad de su consentimiento. También puede firmar un acuerdo y eso es casarse, con el mismo requisito: la comunidad ha de aceptar esa relación. Imagino que si no hay motivos de peso, no se les niega el permiso.
(http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia.html?id_nota=100836&tabla=nacion)


¿Tiene el 15M una base común que le de fuerza y cohesión? Algo hay, ya que ha sido capaz de aglutinar personas de toda índole. Pero una cosa es quejarse del precio de la vivienda, o del pan, y otra aceptar una serie de normas y 'entrar a formar parte' de una comunidad que le haga sentir a un@ orgullos@ de ser miembro.

Además, no es lo mismo que el permiso para casarte te lo de alguien que comparte tu maíz y se sacrifica contigo ('que trabaja colectivo'), que un miembro de un politburó elitista, o un 'religioso'... me callo. No se somete uno igual de a gusto. Quizá porque no se fía, porque esa élite que ha de manejar tu vida no merece ese honor y ese privilegio, y tu lo sabes.
Falla la aceptación moral y tácita de las normas, y del criterio de quienes han de escribirlas. 
Falta peso moral, 'honorabilidad'. Ese concepto ligado a un comportamiento 'moral' que muchas ideologías relativizan o niegan. Pero que está en la raíz misma de nuestra naturaleza social. Estamos fabricados así. 

Es la modernidad la que lo relativiza todo. Todo son ideas, todo es discutible, opinable. Y eso es sano, también, porque la frontera entre la autoridad moral y el liderazgo populista y demagógico es débil. Pero hay que recordar que la izquierda también tiene una moral. Una ética. No está desprovista de ese trasfondo cultural universalmente aceptado en el grupo. Y, por tanto, también puede formar una Comunidad.

Todo depende de la libre aceptación de sus miembros. Como todo, es cuestión de sentirse a gusto.

El problema es cómo hacer sentir a gusto dentro de unas normas a personas tan diferentes como una 'yayoflauta' que fue o es ama de casa, y a un okupa. A un funcionario indignado por los recortes y a una poetisa que recorre el mundo viviendo al día.

El día que resolvamos esta cuadratura del círculo, ese día el 15M gobernará.

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