sábado, 23 de junio de 2012

Carta del Subcomandante Marcos a un niño de 13 años.

     (Fotografía extraída de: http://www.facebook.com/pages/Subcomandante-Marcos-EZLN-ITA/118512488269015)

(La carta está en el vídeo al final de la entrada, esto es mi comentario y explicación).
Soy pacifista. A pesar de tener mal genio, lo he sido toda mi vida, desde que dejaba que los compañeros del colegio me maltrataran, por haber comprendido mal las enseñanzas del Mahatma Gandhi, que yo leía por entonces.
Al crecer, comprendí que defenderse es un derecho, y no es ser violento, sino seguir la sabiduría de la Vida: todo ser vivo se defiende al ser atacado. Aún así creo que hay que establecer formas pacíficas de lucha, porque el sistema tiene armas de sobra para reprimir las protestas y las insurgencias.

Por ello, con cierto temor a ser etiquetado, pongo este vídeo, que me ha llegado bien hondo, al alma.
Vivo en un país donde la imagen de unos encapuchados se asocia a terroristas, a personas que ponían bombas que mataban personas que pasaban por la calle, incluso si eran votantes suyos, pues la Goma-2 no distingue entre un@s y otr@s, y mata indiscriminadamente.
Por eso, poner un vídeo de una persona encapuchada en mi país requiere o bien estar muy definido políticamente (que no lo estoy, al menos no con los encapuchados de aquí), o bien ser un poco valiente.

Vale la pena escuchar la voz del Subcomandante, y saber que pertenece a un movimiento insurgente que se originó cuando las mujeres y hombres indígenas de Chiapas, México, se cansaron de ver morir a sus hijos de enfermedad y hambre, y se hartaron de las condiciones inhumanas a las que 'el mal gobierno de los menos' les condenaba.
Como mucho antes los nativos del Norte de América, y los del Sur en tiempos de la conquista española, tomaron las armas para ocupar un territorio y establecer un gobierno democrático y basado en la justicia y la igualdad. Por supuesto, tuvieron que usar sus armas para defender su sistema de vida.
¿No habrías hecho lo mismo?
Yo si.
Por tanto, pongo aquí este vídeo con respeto, para que sepáis las ideas que están tras las armas, para que sepáis que hay guarderías, y no sólo barricadas. Que hay amor, y no solo 'una cantidad discreta de plomo', como dice el Subcomandante, ahora llamado Delegado Cero.
Para que no olvidemos que siguen allá, en la selva Lacandona, esperando.
Esperando que su sacrificio de fruto.
Esperando poder dejar de ser soldados ('soldados que no quieren ser soldados, que lo son para que nunca más tenga que haber soldados').
Esperando recuperar su rostro, su nombre y su vida.


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