miércoles, 15 de junio de 2011

El Parlament















¿Os acordáis cuando no había Parlament?
¿Cuando tod@s l@s representantes de la Generalitat estaban en el exilio, muertos o en la cárcel?

¿No?

Quizá no habíais nacido. Yo no soy 'tan' viejo y me acuerdo. Estaba en el colegio cuando me enteré de que un señor llamado Josep Tarradellas volvía del exilio. Entonces me enteré de que existía un Govern català en el exilio, y de que ese señor era su máxime representante.

Para que ese señor pudiera volver del exilio francés y retomar el hilo de la historia de Catalunya, tuvieron que morir much@s héroes y heroínas. Tuvieron que sufrir cárcel, tortura y muerte, o exilio, tristeza y soledad.

¡Cuánt@s no quedaron por el camino!

Yo sólo era un niño y admiré su ejemplo. Yo no había hecho nada para ayudar. (Excepto vivir siempre según ideales similares, cada día).

Vosotr@s no podéis decir lo mismo. No sois niñ@s sin criterio. Estáis camino de ser héroes y heroínas, quizá anónimos, pero sois miembr@s de una comunidad, de una Sociedad.

Al margen de la opinión que tengáis de los actuales ocupantes de las Instituciones, es obvio que éstas han de existir. Y han de funcionar.

Merecen un respeto, no sólo por el precio pagado para poder tenerlas, sino porque la Utopía necesitará algún escaño desde donde dirigir la Sociedad algún día.
La Creatividad tendrá que sentarse en algún lugar, y algún ujier con rastas tomará nota: 'Nosotr@s, el Pueblo, decretamos...', y lo que decretéis se hará.

La Indignación está más que justificada.
Hemos de trabajar para que aquell@s que se sientan hoy en los escaños sean dign@s y honest@s, y gestionen bien nuestros derechos y deberes, riqueza y creatividad.
Para que velen por que la Policía sirva al Pueblo, y esté correctamente instruida, sobre todo en la Constitución y las leyes que nos garantizan que la Ley se aproxime a la Justicia que deseamos.
No queremos montajes policiales, ni que aquell@s más fuertes que nosotr@s, ya sean criminales, mafias o lo que sea, lesionen nuestros derechos básicos y otros no tan básicos.

Y para lograrlo el Pueblo ha salido a la calle. Una parte de él. Recordemos las manos en alto, la señal de nuestra NUEVA Revolución, la de la paz, el diálogo.

Cuando goberneis, no tod@s vosotr@s seréis honest@s, ni pacífic@s. Ya habéis vivido en la Plaza que hay toda clase de personas que se os juntarán, personas con criterios distintos. Un@2 pensarán que todo vale, que hay que tomar lo que se necesite. Quizá tu propio macuto con tu cena. O comisiones ilegales por conceder permisos a empresas.

La Utopía es buena, pero necesita Instituciones que la doten de forma, de programa, de fuerza. Y las Instituciones necesitan vigilantes de su Justicia y actividad.

Como cuenta Stéphane Hessel en su libro, cuando la Indignación movió a la población a organizarse contra el nazismo, se tuvo que crear un Consejo Nacional de la Resistencia, y ese Consejo tuvo que elaborar un programa. Hubo miembros de distintas organizaciones que colaboraron, y aportaron su grano de arena. Programas, organizaciones... todo eso que a algun@s nos molesta tanto, porque sentimos que reduce nuestra libertad, nuestra ilusión, espontaneidad y Utopía.

Un cable sin electricidad no sirve para nada, pero la electricidad sin cables es destructiva. (El cable es el instrumento, la electricidad es la creatividad, la Utopía).
Espero haberme explicado bien, estéis o no de acuerdo.

Hessel dice que el Pacifismo es la única vía hacia la libertad, y se funda en la Esperanza. Es muy revelador que esa afirmación la realice un luchador de La Resistencia, un combatiente contra una de las peores formas de maldad que ha padecido la Humanidad, y que se suele tomar como ejemplo de que la paz no funciona.

Pues él cree que si, y lo fundamenta.

Aún hay esperanza, pues.


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