jueves, 2 de junio de 2011

Desfachatez.


Esa es la única palabra para definir la emisión pública de tonterías en alguien que pagamos entre todos para que gestione los recursos públicos, en este caso la Seguridad.

O sea, que se quiere hacer creer al público, por medio de post en foros de uso interno, por medio de intervenciones públicas, por medio de determinados medios de comunicación que ya sabemos a quienes sirven, que los Acampados y Acampadas son personas violentas.

Pues no.

Durante las acciones contra la Guerra de Vietnam, la Guardia Nacional tiroteó y mató a unos ocho estudiantes en un campus de San José en California, creo. Como mucho lanzaban piedras ante soldados fuertemente armados y protegidos.

El 30 de julio de 1975, en el Centro Universitario de Occidente en la Universidad de El Salvador, la Guardia Nacional esta vez de este otro país (fatídica institución ésta con este nombre en ambos países) mató a unos 50 estudiantes cuando protestaban.

En ambos casos se trataba de personas pacíficas y pacifistas.
En la Acampada de Barcelona no ha habido ni siquiera una pequeña provocación. Los lemas pacifistas son consignas seguidas a pies juntillas por los y las acampadas. Incluso la noche del campeonato entre el Barcelona y el Manchester, cuando aparecieron los mossos y algunos empezaron a insultar, los siseos de la multitud callaron hasta esa forma de violencia.

Hace siglos, cuando unos seráficos cristianos llamados 'cátaros', es decir, puros, decidieron vivir según sus altos ideales, fueron exterminados.

Pitágoras, que era un anciano pacífico y vegetariano, fue estrangulado.

Jesús de Nazareth, que predicaba, y vivía, el amor a toda la Humanidad, fue asesinado en forma 'legal'.

En todos esos casos se invocó alguna justificación. Cuando se le ordenó a Sócrates que bebiera la cicuta, el Senado le acusó de 'corromper a la juventud'.

Siempre se trata de que la Luz amenaza la mentira, pone al descubierto la injusticia, clama por la Libertad.

Las justificaciones son muchas, y el pueblo suele creerlas y aplaudir a sus verdugos cuando exterminan a quienes les llevarían a un mundo mejor.

Ahora son los Acampados, que tienen la valentía de ponerse a vivir según sus ideales. Sin molestar a nadie.
La ocupación del lugar público no perjudica ni al turismo ni a nadie. En Sol los comercios si dicen que han disminuído las ventas, pero una negociación con los Indignados lo resolvería.

Perforar el pulmón de un chico no es forma de tratar ese tema.
Golpear a chicas pacíficas no es forma de tratar ese tema.

Si vivimos todavía en un Estado de Derecho, y no en la tiranía de las Multinacionales y el Dinero, los responsables lo son, ante el Pueblo y ante la Ley.

Si es que aún existe.

"Por el futuro de los hijos, porra al suelo".

"Ahora somos más fuertes", y el Pueblo de Barcelona que acudió en masa a proteger a sus chicos y chicas, o que celebró la Copa respetando la Acampada, lo sabe.

Ahora somos más dignos. "La Plaza de Cataluña es la vivienda más digna que nunca he tenido". Para mí ha sido una de las experiencias más dignas que he vivido, y lo digo por todos, no sólo por mí. Me he sentido orgulloso de vivir en esta ciudad, tan canalla, tan mercantil, pero que ha sabido situarse en el lado correcto de la raya.

Hay una raya pintada con sangre en el suelo de la Plaza de Cataluña, y cada uno elegirá de qué lado quiere situarse. Afortunadamente esa sangre no ha sido mortal. La raya todavía es rosa.

Una delgada línea rosa.

Que siga así.

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