lunes, 23 de mayo de 2011

Spanish Revolution ¿Por qué?


Eso, why Spanish Revolution?

Es muy simple, uno y una se harta alguna vez.

Groucho Marx (es una forma de Marxismo como otra cualquiera) escribió en 'Groucho y yo': "cuando una barra de pan valga tres dólares (o era alguna otra cantidad que no recuerdo con precisión), es el momento de echarse al monte". Debido a que era un personaje humorístico, yo puedo escribir esto.

Bueno, en España la barra de pan... no se cuanto vale. Hace años que no compro pan. (Y que no comprendo nada, por hacer el chiste fácil: ne compre pas), pero, a pesar de no comprar pan, se que el límite que puso Groucho Marx está acercándose peligrosamente, o ya ha sido sobrepasado.

Hay hechos obvios: mientras que piden del orden de 500 o 600 euros por un alquiler (más un montón de dinero adelantado, además de serle imposible a un obrero u obrera precario - el 80% de la población - que le hagan el contrato de alquiler), su salario es de 700 u 800 euros, en el mejor de los casos. Claro que hay quien gana 1500, pero son pocos.
Y luego están los sueldos de políticos y de gestores diversos, gerentes de empresas, banqueros, sin hablar del rescate pagado a los bancos. Es desproporcionadamente injusto.

¿Extraño que estemos indignados? Aunque no uso rastas, y soy de ley y orden, por definirme de alguna manera, la ley y el orden deben proteger a la población. La policía debe proteger a la población (no a quienes la explotan), y la Constitución y el Estatut deben cumplirse.

A mi modo de ver, presuntamente la mayor parte de las leyes laborales actuales vulneran la Constitución, y lo mismo los alquileres y los precios de compra-venta de los pisos, pues presuntamente van contra el principio del derecho a la vivienda digna, a un salario que permita una vida digna.

Sólo nos faltaban los recortes en Sanidad, o esas leyes que dicen que van a aprobar con las que un funcionario desde un despacho puede poner a trabajar a alguien a quien su especialista médico ha dado una baja. Eso va contra el Derecho Fundamental a la Salud, refrendado por las Naciones Unidas.

Ya han ido presuntamente contra nuestros Derechos Fundamentales. Y eso nos ha indignado (presuntamente).

Es posible, presuntamente, que, en este país el orden Constitucional esté en la Acampada. Pues esos jóvenes estudiantes o parados y no tan jóvenes antiguos militantes y amas de casa indignadas, sólo piden que se respete nuestra Constitución.

Incluso alguien de ley y orden como yo tiene que apoyarles, pues no sólo la Constitución les da la razón, sino el propio Estatut.

Y si la Constitución (presuntamente) les da la razón, ¿quién soy yo para no hacer lo mismo?

Me llamo Luis, y no soy un terrorista.

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