domingo, 29 de mayo de 2011

Afición culé - Barcelonista


Estoy pensando seriamente en hacerme culé, y así hacer felices de una vez a mis padres, que lo son de corazón desde hace incontables años.

Y lo estoy pensando por el comportamiento culé de la noche anterior, la de la final.
Per cert, felicitats! Enhorabuena.

La Afición Barcelonista se portó con honor, con cortesía y simpatía, y celebraron como es su costumbre. Cierto que hubo problemas entre los sectores más radicales de la afición blaugrana, pero no con la Acampada. Y eso se lo agradezco, y no creo ser el único.

Debo confesar que ha sido mi primera celebración futbolística de una final y de un triunfo, pese a que lo vivo con cada triunfo en tercera persona a través de la mitad de mi familia (la otra mitad es del Madrid y del Espanyol). Y debo confesar que celebrar la Champions desde el punto de vista de uno de los accesos a la plaza ha sido satisfactorio y emocionante, por todas las circunstancias que han confluido.

También debo agradecer a la afición de otros equipos, como Madrid, Manchester y Espanyol, principalmente, que mantuvieran la paz.

Una asignatura pendiente que tenía con mi ciudad querida.

Las ciudadanas y ciudadanos de Barcelona me han emocionado. Los accesos a la plaza estaban repletos de voluntarios y voluntarias en filas, uniendo sus brazos cuando los blaugranas corrían y se sentía el peligro. Muchos de esos voluntarios eran ellos mismos culés, y en la plaza se podía ver camisetas con los colores del Barça. Ver la piña de chicos y chicas, y hombres y mujeres de cincuenta para arriba unidos y decididos a dejarse golpear en actitud de no-violencia, algunos de los cuales estaban para interponerse entre una hipotética (pero probable) carga policial y su propia hija o hijos acampados, es algo que me emociona.

Esa es la esencia de la religión azul, según Michael Connelly y sus Cops (interponerse entre la agresión y las víctimas inocentes), y los azules de enfrente deberían reflexionar. Seguro que la actitud de unidad y decisión de los y las que acudieron a reforzar la plaza les ha hecho pensar. Estoy seguro que 'es complicado' enfrentarse a las órdenes de los superiores. Puede suponer caer en desgracia o ser severamente sancionados. Lo entiendo.

En fin, no pasó nada grave esta noche. Alguien se cayó y se cortó con una botella en la Acampada, y algunos aficionados detenidos, al parecer, en la calle Pelai. Unas cuantas carreras, algunas salvas, pero en la Acampada todo tranquilo.

Unos voluntarios se esforzaban por mantener la higiene del lugar, y en los accesos las consignas eran No-Violencia, Resistencia no-violenta, y similares. Todos los que estábamos allí estábamos más cerca del Mahatma Gandhi que del Che. Uno de los voluntarios había pintado un cartel con el lema: 'La Democràcia que volem es defensa pacíficament... Podeu dir el mateix?'

A veces son los acontecimientos los que le eligen a uno, y no al revés.

Varias veces durante la larga noche me acordé del verso de (creo) Miguel Hernández: "Allí los encontraréis, firmes en sus puestos". El poema es muy bonito, pero no tengo una copia cerca ahora, pero ese verso, que por cierto, recuerdo por estar en una historieta de Carlos Jiménez, el dibujante, siempre se me ha quedado en la memoria.

ALLÍ LOS ENCONTRARÉIS, FIRMES EN SUS PUESTOS.

Dedicado al Cordón de los accesos a la Plaza de Cataluña.

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