sábado, 16 de abril de 2011

Claroscuros

Como ya he intentado explicar en mi Sitio Literario, la fascinación del lado oscuro se debe a que es el contraste con el lado claro de la vida. Hoy es Domingo de Pascua, la de las palmas y todo eso. Mis recuerdos de ese día especial son siempre dulces. Mi abuela materna nos regalaba a mis hermanas y a mí (yo llevaba palmón) unas palmas con rosarios de azucar, deliciosos. Con cuentas de colores. No creo que intentara manipularnos, simplemente era bonito y sabroso. Hoy, muchos años después, he despertado con la sensación de la paz. Un mundo pacífico y agradable. Luego he recordado su lado siniestro, y me he dado cuenta, de nuevo, de que quizá todos esos disgustos tienen como objeto hacernos percibir lo que es la paz, la realidad espiritual y hermosa de la vida. Y de ahí he saltado a la Novela Negra. La fascinación que el mundo policíaco, no exactamente el crimen y la violencia, que no me gusta, sino la realidad de unos seres que soportan esa dureza y ese lado amargo de la vida para obtener un bien, realizar una misión. Para Michael Connelly, un buen policía es una persona (hombre o mujer), con una misión. Es un adepto a la 'religión azul', como ellos la llaman. Alguien que interpone su cuerpo entre la violencia y los inocentes. Dicho así parece un tanto ingenuo. Pero en esa ingenuidad está el esfuerzo por alcanzar el ideal. Un poco por debajo de ese nivel 'platónico' del tema policíaco está la realidad de todos los días, el lado oscuro. Pero, si el ideal permanece en su lugar elevado, el lado oscuro no hace sino resaltar la brillantez del ideal. Ese es el claroscuro, ese es el Gris. En realidad, en todas las facetas de la vida existe un nivel en el que luce el ideal, y otro en el que nos esforzamos por alcanzarlo, y en esa lucha por superarnos modelamos la materia del mundo tangible. No digo el Mundo Real, porque el nivel 'platónico' es tan real como la materia más física. Como dijo Juan XXIII: 'El mundo invisible que no vemos es tan real como el mundo visible que vemos'. Nuestros sentimientos son reales, y ahí se acumula el oro del esfuerzo de tantos y tantas por seguir un ideal de servicio a su comunidad, como militantes sociales en organizaciones de izquierdas, o como agentes de la Ley. En ocasiones ambos luchadores parecen estar en lados opuestos de la línea, pero eso no es verdad. Existen seres malvados en los grupos de izquierda y de derecha, lo mismo que en la Policía o las Fuerzas Armadas, y existen seres llenos de ideales y fuerza positiva, que conocen su misión y se esfuerzan por cumplirla. Leí con deleite el libro de José María Mena, que fue Fiscal General de Catalunya, y que ha trabajado en la Fiscalía en los momentos difíciles del franquismo, y es un claro exponente de la labor que una buena persona puede llegar a realizar en un mal ambiente. La sociedad sigue adelante, pese al poder de los poderosos, debido a que hay seres positivos en aquellos lugares u organizaciones que nos parecen opuestos a nosotros. En ambos bandos, si se puede decir así, existen buenas y malas personas, y de su esfuerzo depende que los poderosos y egoístas no nos aplasten del todo. Por ello pido a mis amigos que busquen a la persona, no a la etiqueta, uniforme o bando. ¡Cuántos republicanos no fueron salvados por católicos de derechas que creían en la religión que confesaban! Y de la misma manera, ¡cuántos religiosos o militantes de derechas no fueron puestos a salvo por republicanos sinceros, que creían en la pluralidad del pensamiento humano! Y por el contrario, cuántos seres violentos no hubo en ambos bandos. No miremos la ideología, sino a la persona, y a sus actos. Nosotros, los que nos esforzamos en la Zona Gris, no somos ni buenos ni malos. Somos seres humanos. Un saludo cordial.

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